|
Orígenes
La
red telefónica básica se creó para permitir
las comunicaciones de voz a distancia. En un primer momento (1.876
- 1.890), los enlaces entre los usuarios eran punto a punto, por
medio de un par de cobre (en un principio un único hilo,
de hierro al principio y después de cobre, con el retorno
por tierra) entre cada pareja de usuarios. Esto dio lugar a una
topología de red telefonica completamente mallada, tal y
como se muestra en la Figura 1-1: Conexión
mediante una red completamente mallada.
Figura
1-1: Conexión mediante una red completamente mallada

Si
se hacen las cuentas, esta solución se ve que es claramente
inviable. Si se quiere dar servicio a una población de N
usuarios, con este modelo completamente mallado, harían falta
Nx(N - 1)/2 enlaces. Por esa razón se evolucionó hacia
el modelo en el que cada usuario, por medio de un par de cobre se
conecta a un punto de interconexión (central local) que le
permite la comunicación con el resto.
Figura
1-2: Conexión mediante una red en estrella

De
este modo la red telefónica se puede dividir en dos partes.
La estructura de la red telefónica mostrada en la Figura
1-2: Conexión mediante una red en estrella es la que
básicamente hoy se sigue manteniendo. Lo único es
que la interconexión entre las centrales se ha estructurado
jerárquicamente en varios niveles dando lugar a una red de
interconexión. De este modo, la red telefónica básica
se puede dividir en dos partes: la red de acceso y la red de interconexión
(Figura 1-3: Estructura de la red telefónica).
Figura
1-3: Estructura de la red telefónica

El
bucle de abonado es el par de cobre que conecta el terminal telefónico
del usuario con la central local de la que depende. El bucle de
abonado proporciona el medio físico por medio del cuál
el usuario accede a la red telefónica y por tanto recibe
el servicio telefónico. La red de interconexión es
la que hace posible la comunicación entre usuarios ubicados
en diferentes áreas de acceso (CSAs).
Como
ya se ha indicado anteriormente, la red telefonica básica
se ha diseñado para permitir las comunicaciones de voz entre
los usuarios. Las comunicaciones de voz se caracterizan porque necesitan
un ancho de banda muy pequeño, limitado a la banda de los
300 a los 3.400 Hz (un CD de un equipo de música reproduce
sonido en la banda de los 0 a los 22.000 Hz). Es decir, la red telefónica
es una red de comuniocaciones de banda estrecha.
En
los últimos años, la red de interconexión ha
ido mejorando progresivamente, tanto en los medios físicos
empleados, como en los sistemas de transmisión y equipos
de conmutación que la integran.
Los
medios de transmisión han evolucionado desde el par de cobre,
pasando por los cables de cuadretes y los cables coaxiales, hasta
llegar a la fibra óptica, un medio de transmisión
con capacidad para transmitir enormes caudales de información.
Los sistemas de transmisión han pasado de sistemas analógicos
de válvulas hasta llegar a sistemas de transmisión
digitales. Por último, la capacidad de los equipos de conmutación
empleados ha ido multiplicándose hasta llegar a centrales
de conmutación digitales con capacidad para conmutar decenas
de miles de conexiones a 64 Kbps.
Por
ejemplo, los modernos anillos ópticos que se están
desplegando permiten velocidades de transmisión de datos
de 2,48832 Gbps, o lo que es lo mismo, de unas 38.000 comunicaciones
telefónicas simultáneas, o de unos 1.500 canales de
vídeo en formato MPEG2 (calidad equivalente a un vídeo
en formato VHS) aproximadamente. Y ya se dispone de sistemas de
conmutación capaces de trabajar con estos caudales. Con todos
estos datos, parece que la red de interconexión está
capacitada para ofrecer otros servicios además de la voz:
servicios multimedia de banda ancha.
El
bucle de abonado
Pero,
¿qué pasa con la red de acceso? Como ya se ha visto
anteriormente, la red de acceso está formada por los bucles
de abonado que unen los domicilios de los usuarios con su correspondiente
central (central local). Hasta hace bien poco se ha considerado
que sobre este bucle sólo se podían transmitir caudales
de hasta 64 Kbps en la banda de frecuencias que va desde los 0 Hz
hasta los 4 KHz. Es decir, que el bucle sólo servía
para las comunicaciones de voz y la transmisión de datos
en banda vocal mediante módem (desde los V.32 a 9,6 Kbps
hasta los V.90 a 56 Kbps), y nada más. Por tanto, la red
de acceso era el obstáculo que impedía a la red telefónica
en su conjunto la evolución hacia servicios de banda ancha,
como son los servicios multimedia: videoconferencia, distribución
de vídeo, vídeo bajo demanda, transmisión de
datos a gran velocidad, etc...
De
acuerdo con esta creencia generalizada, para ofrecer los servicios
de banda ancha antes citados, se hacía necesario el despliegue
de nuevas redes de comunicaciones basadas en el cable coaxial y
en la fibra óptica. Y precisamente este era uno de los principales
motivos por los que las comunicaciones de banda ancha no han progresado
todo lo rápido que se esperaba: desplegar nuevas redes, partiendo
de cero, es muy caro tanto por el equipamiento como por las inversiones
en obra.
Y
todo esto porque el par de cobre no tiene la suficiente capacidad.
Pero esto no es así. Un par de cobre en un aceptable estado
de conservación tiene una respuesta en frecuencias permite
la transmisión de señales en una banda que puede superar
el MHz (es decir, unas 250 veces más de lo que hasta ahora
se ha estado empleando). Para aprovechar este potencial sólo
hacían falta unos equipos capaces de sacar partido a este
potencial.
A
finales de los 80, los avances en microelectrónica hicieron
posible el desarrollo de nuevos DSPs capaces de aplicar nuevos algoritmos
de procesado digital de señal. Así aparecieron los
módems ADSL ("Asymmetric Digital Subscriber Line).
La
primera generación de módemes ADSL era capaz de transmitir
sobre el bucle de abonado un caudal de 1.536 Kbps en sentido Red
-> Usuario (sentido "downstream" o descendente) y de
64 Kbps en sentido Usuario -> Red (sentido "upstream"
o ascendente). Y todo ello sin interferir para nada en la banda
de frecuencias vocal (de 0 a 4KHz), la que se usa para las comunicaciones
de voz. De este modo sobre el bucle de abonado podrían coexistir
dos servicios: el servicio tradicional de voz y nuevos servicios
de transmisión de datos a gran velocidad.
La
asimetría de caudales del ADSL era y es idónea para
el servicio al que inicialmente estaba destinado: la distribución
de vídeo sobre el bucle de abonado. Pero el desarrollo de
Internet, cuyo tráfico es también fuertemente asimétrico,
siendo mucho mayor el caudal de información transmitido desde
la red hacia el usuario que en sentido contrario, ha dado nuevos
bríos al ADSL. Y todo ello con una ventaja adicional: se
trata de una solucion "always on-line", es decir, se dispone
de esta capacidad de transmisión de forma permanente, al
revés de lo que ocurre con los módemes en banda vocal
(los V.90, por ejemplo), en los que es necesaria una llamada telefónica
para establecer la conexión.
Evolución
de la red de acceso
Los
nuevos estándares sobre ADSL han llevado al desarrollo de
una nueva generación de módemes capaces de transmitir
hasta 8,192 Mbps en sentido descendente y hasta 0,928 Mbps en sentido
ascendente.
Con
estas cifras, está claro que el despliegue de esta tecnología
supone una auténtica revolución en la red de acceso
de las operadoras del servicio telefónico. Pasan de ser redes
de banda estrecha capaces de ofrecer únicamente telefonía
y transmisión de datos vía módem, a ser redes
de banda ancha multiservicio. De este modo los usuarios podrán
disponer de un abanico de servicios inimaginables hasta hace poco.
Y todo ello sin afectar a un servicio básico como es la telefonía.
La
red de acceso deja de ser un obstáculo para el desarrollo
de nuevos servicios y ofrece posibilidades insospechadas a aquellas
empresas que sean capaces de ofrecer contenidos de todo tipo atractivos
para el usuario. La introducción del ADSL implica una revolución
en la red de acceso, y también supone un gran reto para el
sector de las comunicaciones por el abanico de servicios que se
pueden poner al alcance del público.
ADSL
Una
vez comprobada su viabilidad, y que el marco regulatorio permitiese
el despliegue del ADSL (Orden del 26 de Marzo de 1.999), se inició
el despliegue del ADSL a escala nacional, siguiendo dos líneas:
- Se
creo GigADSL, una red de acceso de banda ancha ATM con acceso
ADSL. Una red diseñada conforme a lo especificado por
el legislador en el decreto regulador, y que permite el acceso
indirecto al bucle de abonado en igualdad de condiciones a todos
aquellos operadores que dispongan de licencias individuales
tipo A, B1 y C1, o autorizaciones generales tipo C.
- Sobre
la plataforma de acceso que proporciona GigADSL, se creó
el servicio MegaVía. Este servicio, mediante una tarifa
plana (precio fijo con independencia del tiempo de conexión),
ofrece servicios de banda ancha sobre las conexiones permanentes
que proporciona la tecnología ADSL:
-
Acceso
a Internet de alta velocidad.
-
Acceso
a todos los servicios de la Red IP, que es la plataforma de
acceso a multitud de servicios de valor añadido.
-
Acceso
a nuevas aplicaciones multimedia e interactivas sobre protocolos
IP: videoconferencia, teleenseñanza y aplicaciones
de trabajo compartido.
-
Acceso
de banda ancha a redes corporativas de sus teletrabajadores.
|