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Cómo detectar
si un niño está sufriendo abusos y qué hacer en esa situación
Existe una
serie de indicadores físicos y psicológicos que, en caso de
reproducirse, pueden llevarnos a sospechar que un menor está
sufriendo algún tipo de abuso sexual y que debemos por tanto
intervenir:
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INDICADORES FISICOS: moratones, infección urinaria, dolor
al sentarse o al andar, sangrado... u otros indicadores de
tipo psicosomático como los trastornos alimenticios (anorexia,
bulimia...) o el insomnio.
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CAMBIOS EN LA CONDUCTA: desconfianza, introspección, tendencia
al aislamiento, reproducción de conductas sexuales que no
corresponden a la edad, agresividad, problemas escolares...
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TRASTORNOS EMOCIONALES: ansiedad, depresión, sentimiento
de culpa , miedos, pánicos y fobias, rechazo hacia algunos
adultos, conflictos familiares...
La mayoría de los menores que sufren algún tipo de abuso sexual
terminan manifestándolo de alguna manera, normalmente de forma
velada. Los cambios bruscos en su conducta, o difíciles de
justificar, pueden revelarse como señales importantes a tener
en cuenta, para lo que es fundamental crear un clima de comunicación
y confianza en la familia.
Si sospechamos que dichos abusos se están produciendo debemos
actuar de la siguiente manera:
1.
Preguntar al menor. Insistir. Provocar con tacto que nos cuente
lo que le sucede. lo más importante es prestar atención no
sólo a lo que nos cuente (puede no estar preparado aun para
hacerlo) sino también cómo nos lo cuente y cómo reaccione
ante las preguntas.
2.
Creer al menor. Son raros los casos de niños que inventan
una agresión sexual, no suelen mentir al respecto. Si no se
les cree puede que no se sientan con fuerzas suficientes como
para volver a contarlo.
3.
Convencerle de que no es culpable. La mayoría de los menores
que sufren abusos llegan a desarrollar un verdadero sentimiento
de culpabilidad. Muchos no pueden comprender que se les haga
daño sin haber una razón, sin haber hecho nada para merecerlo.
Hay que dejarle claro que el culpable es siempre la persona
mayor.
4.
Asegurarle nuestra protección personal. Contar y manifestar
una situación así es muy duro. Debemos comprometernos a ayudarle,
apoyarle y hacer lo posible para solucionar el problema.
5.
Reforzar su autoestima y ayudarle a recobrar la confianza
en si mismo/a. Esto es muy importante para contrarestar los
sentimientos de culpa.
6.
Hablar de lo ocurrido y del agresor, tanto para aclarar como
para interiorizar lo sucedido. No transmitir lástima o comprensión
hacia el agresor, ya que en un futuro el pedófilo podría servirse
de ese sentimiento para acercarse de nuevo al menor.
7.
Comunicar el abuso a los padres, si no tienen conocimiento
ni están implicados. Comunicarlo también a los Servicios de
Protección de Menores, pero a nadie más. Cuantas más personas
lo sepan más sufrirá el menor y más difícil resultará su reintegración
a la vida normal.
8.
Denuncie SIEMPRE los abusos sexuales sobre menores. Las consecuencias
para éste son imprevisibles y siempre dramáticas. Además,
tenga en cuenta que muchos abusadores no cesan en su actitud
si no son frenados y pueden repetir lo abusos durante años.
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